Releyendo un poco el blog, a la vez que me horrorizo de mis errores de redacción y ortografía, me doy cuenta lo catártico que fue en su momento de adolescencia. Me hizo popular… mentira, pero era buena esa. En esa etapa de la vida tenía granos (los cuales tengo todavía), me vestía para el culo (ahora también) y no tenía citas. Y acá me complace anunciar que eso ha cambiado dramáticamente, aunque las experiencias son a veces tan malas que merecen ser contadas.
Todo aconteció un día en una fiesta de amigos, nos descargamos en nuestros celulares TINDER. No sé si sabrán o no pero lo voy a explicar igual. La gente comenta que es súper superficial. Yo sólo voy a señalar que esta aplicación te deja elegir 5 o 6 fotos de tu perfil de Facebook, y luego configuras un rango de edades y de distancias (entre vos y el sujeto). Cuando terminás de hacer eso, aparece gente en tu pantalla y si te gusta, le ponés un corazón, sino, una cruz. Cuando la otra persona que vos le diste un “me gustaría mínimo chaparte porque estas bueno” le pone corazón a tu foto, se abre una ventana de chat para que hablen los dos y con suerte haya una cita. No me parece para nada superficial, no sé, opino.
Mi primera cita fue un desastre, hice mal en no escuchar a la gente que decía que las personas están ahí sólo por sexo. Como soy altamente boluda y mi nivel de idiotez es proporcional a la cantidad de meses/año que no salgo con nadie, empecé a jugar con esta aplicación. Al principio nadie me ponía el corazón, eso fue hasta que me di cuenta que había puesto en mi configuración “soy hombre buscando hombres”. Cuando solucioné ese pequeño detalle, me sorprendí de la cantidad de chicos con los que tenía coincidencia. Voy a aclarar esto, que el hombre te ponga que le “gustaste” virtualmente, no garantiza que te hable, muchos lo hacen para levantar el ego. Incluyo a las mujeres en esto también.
Así que acá estaba hablando con este chico muy lindo y mi detector de bobos si bien estaba activado, este hacía un vuelo rasante, difícil de agarrar. Por eso cuando me preguntó por ir a tomar algo acepté.
Se manejó 30 km a verme, cuando nos vemos esto fue lo primero que salió de su boca:
-¡En tus fotos no se notaba el arito en la nariz!- dice bobo con cara de sorpresa
-Hummm no, perdón si te molesta (¿?) HOLA.- empezamos mal, no? ¿Le acabo de pedir perdón?–pienso.
Esto fue lo que dijo 1 hora después:
- Gasté un montón de nafta para venir y salió caro, además peaje…
-….
Un genio. De más está decir que no quería tocar temas profundos, porque simplemente "eran aburridos". Así que la conversación fue bastante limitada.
Después de eso, antes de llevarme a mi casa (gracias a la Pachamama, ni en chala me lo fumo otra hora más), hace un intento de darme un beso (¿ De verdad le da la cara?) y larga lo siguiente (Quiero decirles a las chicas que esto fue lo más poético que me dijeron en la vida y de verdad este chico la tiene re clara, o sea, todos deberían leer su manual de conquistas) :
- Sos hermosa…
(Ayy… no era tan animal después de todo, me voy a sonrojar y sonreír tímidamente)
- Bueno, gra..
- ¡QUÉ BUENAS GOMAS QUE TENÉS! TE LAS ESTUVE MIRANDO TODO EL TIEMPO
¡¡¡¡PUUUM!! !!
Así se escuchó en mi cabeza el estallido de la burbuja.
Lejos de sentirme ofendida, porque fue un shock, largué una carcajada tremenda. Él me miraba consternado. Había dicho a su entender lo más romántico que dijo en su vida, no entendía por qué yo no me abalanzaba en sus brazos y lo besaba apasionadamente. En cambio lo que consiguió fue esto:
-Perdón, pero yo no vi tu bulto, debe ser porque no lo noté…
-…. jaja
Tuvo la decencia de reírse también, aunque sea forzadamente.
Me trajo a casa (a pesar de la nafta) y eso fue todo. Una historia para los nietos, al menos sabrán que la nona tenía buenas gomas.
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domingo, 30 de noviembre de 2014
sábado, 15 de junio de 2013
Maldita la luz...
No hay peor cosa que nos pueda pasar, que la claridad día
nos encuentre después de una fiesta o estando en ella. Me refiero a esa luz de
la mañana, tenue pero de un extraño poder, que pone en evidencia cada pelito de
nuestra cara, y por cara me refiero a bigotes de Frida, cejas no podadas y
entrecejos que quedan como ” monocejos”.
Es cierto que las piernas son casi un capítulo aparte, a
veces sucede que nos dejamos estar y de repente caemos en el hecho de que
nuestras piernas son tan tupidas que arrancarían lágrimas de emoción a una
hippie o al movimiento “basta de sexismo, si a los pelos”, cuando llegamos a
ese extremo juramos que nunca va a volver a pasar, pero volvemos a caer, y así
eternamente (hasta que tengamos plata y hagamos láser). El sentido común femenino diría que procuremos
vestirnos tapándolas si salimos, pero hete aquí un hecho: a veces el sentido
común es el menos común de los sentidos. Así que desafiando las leyes y los
husos horarios algunas corajudas saldrán sin depilarse y se cuidarán toda la
bendita noche de no ser tocadas ni por asomo, obviamente se alejan volando más
rápido que un murciélago antes que se haga de día y la gente pueda visualizar
esas polainas. Dejarse pelos puede ser un mecanismo de defensa cuando no se
quiere intimar con alguien muy rápido, pero ese es otro tema.
En el caso de la cara, es difícil porque dividimos la cara
en 3 secciones: superior, media e inferior.
Superior: Las lagañas de rímel y delineador al costado del
ojo son el diablo, ni hablar de los párpados aglutinados en un color indefinido
espantoso. Para las que no se maquillan, las lagañas comunes también cuentan.
Cejas y “monocejos” están aquí.
Media: nariz y boca. Llegar a casa y ver que tenías un moco
en la nariz es el espanto de cualquiera, la mente empieza un trabajo de
reconstrucción y memoria para tratar de saber desde cuándo estaba ahí y quién
seguramente lo vio mientras mantenías una conversación. Los bigotitos están en
esta categoría, nadie quiere que le digan “moncholo” por el resto de su vida.
Inferior: a veces el mentón ofrece sus caprichos y he visto
pelos muy notorios ahí, ahora sé que la canción de los payasos Gabi, Fofó y
Miliki “Mi barba tiene 3 pelos” iba de este fenómeno.
Si la luz nos agarra como si fuera una luz Led estamos
cagadas, no hay forma de tapar una de las 3 secciones completamente. Tenemos
dos opciones: o huimos o nos quedamos esperanzadas que nuestro interlocutor sea
miope.
Recomiendo no mirarse al espejo cuando lleguen, ya saben, "¡ojos que no ven corazón que no siente (bochorno)!"
La llegada de la claridad nos da otra cosa y a veces muy
temida que los ingleses llaman LA CAMINATA DE LA VERGÜENZA. Pero esto, es un
capítulo aparte…
miércoles, 7 de diciembre de 2011
Ridiculeces embarazosas.
Esas
cosas que hacemos las mujeres (continuación o parte 2 de éste) Horror: acabo de
leer que en una parte dice “flog”.
Tener actitud avasalladora cuando la peluquera nos dejó la
cabeza como el culo de un mandril y decir “Me gusta, es hasta que me acostumbre”.
Ir caminando haciéndote la perra y tropezar con una baldosa
salida, ponerte colorada, sudar como una foca e inmediatamente bajar los
hombros y hacerse invisible (no vaya a ser que nos vean como transpiramos la
dignidad).
Sentarte en el último asiento de colectivo y mirar los pies
de los que se bajan, encontrándote en algunos casos con éstos dedos y reírte pensando
que están haciendo “pido gancho” (bueno si, me pasa a mi solamente)
Ser testigo después
de comer una pizza que tu amiga tiene un orégano entre los dientes y no decirle
porque te cagás de risa de verla como la chilindrina.
Atarte un buzo a la cadera evidenciando que se nos pinchó el
tomate menstrual.
Ver parejas y empezar a preguntarte que vio cada uno del
otro.
Hacernos las difíciles cuando estamos más alzadas que palita
de escoba.
Mentir que no miramos
culos y bultos en una u otra ocasión.
Ver el Facebook de tu ex y el de la que no te bancás, así
tenés que contarle a tu amiga cuando se junten.
Ver el ex de tu amiga e inmediatamente mandarle mensaje
tontazo “Vi a tu ex CAMINANDO!!” No sé, para mi esperamos que repten…
Sonreir y pensar “la
puta madre que es idiota”.
Variante cuando es hombre lindo “Como un queso”.
No reconocer que los obreros nos suben la autoestima.
No reconocer que a veces tenés las actitudes de tu mamá.
Tener síndrome persecutorio cuando estás indispuesta de que
el cuerpo te va a jugar una mala pasada y vas a manchar todo.
Pintarte las uñas y que te den ganas de desentangarte la
bombacha
Masacrarse la cara apretando granos.
Perder todo orgullo hablándole a ese que está conectado y no
osó hablarnos
Explotar en llanto desconsolado cuando se nos cae la tostada
del lado que se tenia que caer, y pensar que todo nos sale mal aunque la
tostada no sea, ni por asomo, el meollo de todo el desborde emocional.
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